martes, mayo 01, 2007



ENTRE MIS SÁBANAS Y LO PERVERSO


Eres divino y gentil cuando te conviene manteniendo el sexo con el ritmo de la tranquila mareta.


Siniestra la noche que nos encuentra y exuberante la luna que se burla de los juegos entre los dos.




Mueves con cinismo tus manos hasta llegar al estigma que me convierte en mujer y, con la gandallería de un novato representas petulantemente el acto de amor indeciso que por hoy llegas hasta mí.




La firmeza de tu cuerpo y lo sensual de tu mirada me envuelven en la trampa necia de tu sexo.




Te conviertes en el hombre serio y prudente tendido en la cama buscando por espacios breves tu placer y encontrando con maña y casualidad el mío.




El lenguaje extenso y complicado se acabó en el momento en el que el hombre andarín de juergas se recostó en mi cama.




El cortinaje de esta noche se ha bajado dejando atrás solo una raquítica estela que apenas deja ver el caballero que hoy pudo ser.




Tú dócil y tan necio, envuelto pulcramente entre las sábanas de mi cama, donde esta noche fue el único, donde mañana quizá sea uno más que fue.

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